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27 de mayo de 2014

DIARIO DE AMPARO Y DEVOCIÓN.- EPÍLOGO "Por tu amparo y mi devoción"

EPÍLOGO
"Por tu amparo y mi devoción"


27 de mayo. Mediodía.

Paso la mañana en mi estudio, con el portátil en marcha, este documento abierto y el deseo de hacer balance. La propuesta de hacer juntos un recorrido espiritual (y artístico) fue lo que motivó este diario. He tratado de mostrar con sencillez lo esencial de mis vivencias en la festividad la Virgen de los Desamparados que durante dos semanas ha llenado mi actividad, eso sí, complementada con varios reportajes sociales y de otras fiestas religiosas.


He participado en programas de radio, de televisión, incluso me han hecho una entrevista para un blog en la red; ocasiones incontables para hablar de la Virgen y todo lo que celebramos por Ella.
La selección de fotografías para los medios de comunicación, webs y otras colaboraciones resulta extensa y motivadora, sobre todo porque he conseguido captar imágenes novedosas que mejoran mis archivos y futuras exposiciones ya propuestas y en camino.


Si tuviera que elegir dos momentos únicos para guardar en mi recuerdo más íntimo de estos días, la respuesta sería ésta: la madrugada de la fiesta, hacia las tres, junto a la puerta de la Basílica y siendo testigo de tanto amor y devoción mucho antes de la "Descoberta"; también debo destacar la entrada de la Virgen a la catedral por la Puerta de los Hierros, una imagen que siempre había visto desde un balcón y que en esta ocasión he querido vivir junto a Ella y tantos más que la acompañaron en el popular Traslado.

El equipo fotográfico ha respondido bien, con las tarjetas de memoria asimilando archivos digitales que ya son historia de la fiesta: son nuevas experiencias de "sentimiento y flash". He superado momentos de sueño, cansancio e imprevistos; lo he hecho con entusiasmo, motivación e inesperadas muestras de bondad que la Providencia presenta y que siempre alegra aceptar sin cuestionar merecimientos.

La portada del semanario "Paraula" y también la del "Especial Besamano" que se repartió a miles de forma gratuita son fotografías fruto de esta aventura que has motivado.


Ave, María. Llega su término esta declaración de amor personal, tal vez similar a tantas otras que recibes por doquier. Confieso en este diario de sentimientos que he llegado hasta aquí porque siento tu amparo y te declaro la devoción más grande que pueda profesar.

¡Cómo agradecerte tanto! Serás para mí, por siempre, la Mare de Déu y Mare de tots.

DIARIO DE AMPARO Y DEVOCIÓN.- CAPÍTULO 10: "Presentes para una Madre"

CAPÍTULO 10.-
 "Presentes para una Madre"

En Valencia, la fiesta en honor a la Virgen de los Desamparados llena todo el mes de mayo. Cada día la Basílica acoge una eucaristía con intención solicitada y definida que permite participar a cientos de personas devotas que llegan desde asociaciones, cofradías, parroquias y otros colectivos que la sienten como Madre.


15 de mayo. Son las 13h. de una mañana soleada y la Basílica rebosa aroma valenciano en forma de sentimiento y flores de toda forma y color. Es la propuesta de los floristas valencianos que ayer -a puerta cerrada- prepararon a conciencia y con el corazón artístico que les caracteriza la mayor muestra de adorno floral que tiene anualmente un santuario mariano en Valencia. Nadie quiere perderse la fiesta y los comercios del sector han cerrado sus puertas para estar todos aquí con la Virgen. La Escolanía eleva el espíritu con sus voces marianas.


 22 de mayo. Tras la experiencia espiritual del Besamano popular de ayer, la Basílica recibe nuevas visitas en grupo. Son las ocho de la tarde y la misa es el colofón de una tradicional romería que llega desde Nazaret, en la zona marítima de Valencia. Una nueva ocasión para estar presente ante María, que acoge a todos.


Nueve de la noche. He salido a la plaza a tomar aire. Allá, al final de la calle bajo el Miguelete, suena una música que reconozco por su contagiosa simpatía: son los tunos universitarios que marcan el ritmo del atardecer en el centro histórico y que por momentos llenan la plaza cantando sin parar entre el aplauso de la gente que cada año acude a recibirles. Tras la acogida del arzobispo Carlos Osoro y una sentida oración, la tuna de Derecho llena el altar mayor y entrega su cariño en forma de melodías y letras de corazón y sentimiento. Así lo hacen por turno varios grupos más, siguiendo la celebración en la plaza.

Flores, cañas con romero y cintas de colores, canciones populares, de amor y universitarias a la vez reúnen las características representativas de lo que debe ser el regalo de un enamorado: son presentes para una Madre, la del Cielo presente aquí en Valencia y ofrendada en mayo con infinitas muestras de fervor popular.

22 de mayo de 2014

DIARIO DE AMPARO Y DEVOCIÓN - CAPÍTULO 9.- "Besar tu mano, acoger tu mirada"


CAPÍTULO 9.-
"Besar tu mano, acoger tu mirada"


21 de mayo. 11 de la mañana.

Compromisos fotográficos adquiridos previamente no me permiten acudir a la Basílica antes de esta hora. La plaza de la Virgen está casi llena de personas devotas que quieren cumplir la promesa de visitar a la Madre. Hace buen tiempo, nubes y claros, con un sol que no molesta en exceso, pero muchos tratan de calmarlo con paraguas y gorras con una imagen de la Virgen.


Hay varios espacios con recuerdos y detalles marianos: el de siempre que mantienen los Seguidores, con una mesa extra en el camino hacia la visita; otro de la Fundación Maides con esas ya conocidas pulseras y una variedad de objetos con fines solidarios. También llama la atención una curiosa máquina que por pocas monedas permite acuñarse una singular de la Mare de Déu.

Mi primer paso es una toma general desde la  Casa Vestuario, propiedad municipal y en cuyo piso principal hay una silenciosa biblioteca repleta de estudiantes. La vista es motivadora porque desde las 7 de la mañana (una anciana del Grao ha sido la primera) hay personas en cola y un objetivo común: "besar tu mano".



Ya en el interior de la Basílica me siento de nuevo como en casa. La imagen principal ha dejado el protagonismo a la que ahora peregrina a barrios y pueblos, la del Traslado y la solemne procesión en la fiesta. Es la ocasión para verla de cerca, lo más posible, al menos una vez al año. La entrada por la puerta principal, un giro pasando por la capilla de San José y -paso a paso- cada devoto se presenta ante Ella, la Virgen de los Desamparados, que tanto conoce, escucha, aconseja y ampara como una buena madre.



Más que fotografiar instantes siento que debo acompañar a cada persona que pasa ante María. Una historia anónima, una realidad personal: captar la esencia del encuentro desde todos los ángulos posibles. La panorámica desde el órgano me regala la fotografía del día: la puerta principal con luz y la gente entrando se refleja en el tapiz que oculta la imagen del altar mayor.

8 de la tarde.

Llego con tiempo para sentir nuevos momentos de la jornada. Tengo la misión de fotografiar la presencia del arzobispo de Valencia, habitual en este día. Así, tras saludar a muchos visitantes en plena plaza, el prelado se presenta ante la Virgen y pasa varios minutos arrodillado ante Ella a una cierta distancia, mientras sigue el paso de un centenar de fieles más. Su reverencia ante María, el beso en su manto y un breve coloquio con la mirada, me permiten ser testigo de otro momento emotivo y espiritual.



Medianoche.

La plaza sigue con gente. Tras varias horas entre mañana y tarde, cumplido el compromiso de enviar fotgrafías que sean publicadas, he regresado al lugar más concurrido de la ciudad. Tras su visita a la Virgen, he podido comentar con el arzobispo Carlos Osoro el privilegio que he tenido al poder colaborar en el Besamano con la fotografía que llevar la estampa que cada devoto recibe, así con las del especial del semanario "Paraula" (portada incluida) que se distribuye gratuitamente a la salida del santuario.


Poco a poco la plaza va quedando desierta y la Basílica acoge a las personas que cierran esta jornada tan particular. Es la 1h.21´de la madrugada cuando entra el último. El arzobispo ha vuelto a arrodillarse ante la Virgen hasta que termina recorrido popular. Oraciones, cantos marianos, la emoción de verse cómo la imagen peregrina, disponible durante casi catorce horas ininterrumpidas, es trasladada a su aposento habitual por un grupo de seguidores.


Así, tras besar tu mano, todos los presentes alzan la vista para acoger tu mirada y contemplarte, Madre, de nuevo el altar mayor. Una palabras, sencillas y motivadoras del arzobispo en la despedida:
"pero, ¿habéis visto cuánta belleza? Pues ahora que cada uno se sienta amado y haga lo mismo en su vida".


Son más de las 2 de la madrugada. Regreso a casa meditando este largo día, en el que he visto a tantas personas besar tu mano y en ellas he percibido tu mayor amparo. Gracias, sencillamente gracias.

17 de mayo de 2014

DIARIO DE ARTE Y DEVOCIÓN - CAPÍTULO 8.- “Coro, música y danza para honrarte”


CAPÍTULO 8.-
“Coro, música y danza para honrarte”

Ya es lunes 12 de mayo. Es mediodía, un Ángelus después de tu día grande en Valencia, María. Ya he logrado enviar la selección definitiva de fotografías para aportar mi compromiso con el periódico semanal “Paraula” del Arzobispado de Valencia. Hay en ellas toda una experiencia espiritual y lo esencial de esta nueva aventura artística con sabor mariano. Aún tres días por delante para conocer el resultado.


Son las tres de la tarde. Tanto cansancio acumulado me obliga a cuidar detalles de la alimentación, a marcarme tiempo de reposo mientras sigo revisando las notas del diario que comencé hace ya tres días antes de participar en la Vísperas de la fiesta. Rememoro por momentos tantas horas en torno a la Basílica, agradezco las puertas abiertas, las miradas de complicidad, cada gesto de apoyo recibido en este tiempo.


Pasadas las ocho regreso a la plaza de la Virgen. No cabe nadie más, tal vez tres mil sillas frente a la fachada de la Basílica con dos escenarios y un mismo motivo: honrarte, Madre. El arzobispo Carlos Osoro y la concejala de Cultura Mayren Beneyto acompañan a los representantes de la Fundació Bancaixa, histórica promotora de este acto.




Hay tantas formas de poder expresarte el amor más sincero que el programa de esta tarde propone al menos cinco: el grupo de danzas “Alimara”-un clásico en días como hoy- ofrece su mejor repertorio ante el tapiz que conmemora el VI centenario de la Archicofradía que inspiraste; con sus movimientos y el colorido de su indumentaria a ritmos de ronda para enamorados sintoniza con el público asistente que se adhiere con aplausos a esta muestra de cariño popular.


Sus nuevas actuaciones están intercaladas con las interpretaciones de la Banda Municipal (y el maestro Bonete), la extraordinaria belleza de las voces blancas de la Escolanía (con Luis Garrido al mando), así como la experiencia del Orfeón Navarro Reverter, dirigido por Josep Lluís Valldecabres.



Va cayendo la tarde en la plaza con una temperatura muy agradable. Siento que  podría pasar horas y más horas escuchando e interiorizando danzas, música coral y melodías instrumentales de belleza incomparable, ésa que tanto  mereces por tus desvelos para cada uno. Así, apenas veinticuatro horas después de verte entrar de nuevo en tu casa tras ofrecer el mayor amparo por todo el casco viejo de mi Valencia querida, tengo el privilegio de ver cómo tantos fieles a tu testimonio de vida quieren mostrarte lealtad y agradecerte todo. 



La despedida llega con las voces de la soprano María José Martos y el tenor Vicente Ombuena que interpretan "València Canta" a nombre de todos. Un mayor momento de plenitud es el canto común del Himno Regional que tanto nos une, la emoción se desborda el Himno de la Coronación, culminando la Ronda a la Verge de Valencia a su patrona.


14 de mayo de 2014

DIARIO DE AMPARO Y DEVOCIÓN - CAPÍTULO 7.- “Un rosario de pétalos y fervor mariano”

CAPÍTULO 7.-
“Un rosario de pétalos y fervor mariano”

En una reciente visita a la portería del convento de San José, el humilde fraile capuchino fray Conrado me regaló uno de esos preciosos rosarios que nacen de sus manos y del don artístico y divino que tantos años lleva cultivando. Al entregármelo, Fray Conrado me recordó lo importante que es dignificar una procesión y aún más la de la Virgen. Me vino a la mente su relato cuando contaba de aquel mal periodista que retransmitía cada año el Corpus en plena calle y que al verle -unos metros antes de la llegada del Santísimo Sacramento- grita a los cuatro vientos: “Ahí viene un santo, ahí viene…”. Así, pocos años después de conocerle en la calle de Caballeros, fray Conrado dejó de participar en las solemnes procesiones del centro histórico.


Descansar apenas dos horas en ocasiones da para mucho. He podido optimizar el tiempo, procesar las fotos de la Misa de Infantes y del Traslado, cargar las baterías y tomar fuerzas. Queda una larga tarde-noche con el reto final del día, porque el cansancio acumulado no da tregua y sólo mi proyecto espiritual motiva lo suficiente como para obviar sensaciones de fatiga y, por qué no reconocerlo, ciertos atisbos de agotamiento general.

La tarde no resulta calurosa y la luz es buena. Tomo conciencia de que lo importante de este periodo vespertino es seguir captando esencias marianas para tratar de transmitir con la mayor pureza una experiencia personal lo más espiritual posible.



Una campana solitaria suena en el Miguelete. Son las seis y el Andreu indica el comienzo de la procesión. Junto a la Puerta de la Almoina de la catedral hay como cada año una concentración de falleras que preceden a la comitiva oficial. Pero mi primer movimiento en la tarde es la visita a la Virgen en la capilla de San Francisco de Borja de la catedral; allí el anda recibe los últimos retoques, con adornos florales que dejan más bella si cabe la presencia de María en los instantes previos a la procesión. Aprovecho la posibilidad de entrar en la capilla que aún tiene la reja cerrada y le ofrezco a la Virgen estas dos horas con Ella por las calles de Valencia. Junto a mi cámara siento el rosario del fraile capuchino, que me recuerda a cada momento lo que estoy haciendo y su por qué.


Ya en la plaza, las falleras y sus acompañantes han iniciado el recorrido por delante del tapiz y en presencia de unidades militares de infantería. En última instancia salen Carmen y Claudia con sus cortes de honor. Y al poco, por la Puerta de los Apóstoles, asociaciones,  hermandades, cofradías y otros colectivos representativos del mundo cultural, social y religioso de la ciudad inician su marcha que culmina con la salida de los seminaristas, la Escolanía y –por fin- a las siete de la tarde surge de la oscuridad por el bellísimo marco gótico la imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados. La acompaña la corporación municipal, con quien dará un giro de honor en el centro de la plaza antes de proseguir su camino.


Me permito reflexionar unas palabras sobre la forma de vestir de diversas personas de los colectivos precedentes, dadas más al indecoroso lucimiento personal, así como al modo de participar en la procesión como antesala del paso de la patrona. Tal vez haya motivos de pararse a pensar a qué va cada uno a un acto solemne y religioso como éste y si le otorga un sentido espiritual más allá de un recorrido por el centro histórico. En todo caso, siempre queda una mayoría coherente.


Motivado por el rosario que llevo en la bolsa, este año he marcado mentalmente el recorrido con cinco puntos de encuentro. Así, Caballeros, plaza del Tossal, Bolsería, Mercado y Avellanas permiten que tenga presencia lo esencial de mi trabajo. Un solo balcón –un clásico, por cierto- para asegurar momentos excepcionales y una visión general de la procesión. El resto son paradas puntuales en sitios estratégicos con pétalos por doquier y la Escolanía entonando cantos a la Virgen.


El núcleo central en torno a la Virgen comienza con el cabildo catedralicio. Los brazos del anda son para los sacerdotes, a los lados van los seguidores, seguidos por el arzobispo, obispos invitados, la archicofradía, las autoridades y en la retaguardia el ejército, seguidos de fieles devotos hasta donde alcanza la vista.

Es obligado citar los incidentes que año tras año provoca la presencia de cámaras de fotos, video y equipos varios con el loable deseo de captar “todo” y en múltiples momentos del paso de la Virgen. A fecha de hoy nadie ha podido controlar el acceso, la presencia coherente y discreta, de personas que aún acreditadas y otras muchas no, entorpecen con su forma de actuar y mal comportamiento, una solemne procesión como ésta. En tantos sitios o eventos similares no tendrían acceso, resultando vergonzoso y perjudicial para la imagen que se percibe de los comunicadores que tratan hacer una labor de difusión con respeto y sentido de la vivencia espiritual que convoca a todos.


Pasadas las nueve la Virgen regresa a su Basílica y mi última fotografía es verla entrar por la puerta principal. La última oración y el Himno de la Coronación culminan más de cincuenta horas desde las lejanas Vísperas con las que comenzó la fiesta. Sigue el programa con misas y mucha intenciones, todas ellas para la patrona, la Madre que nos inspira tanto cariño y fervor en la vida cotidiana.


DIARIO DE AMPARO Y DEVOCIÓN - CAPÍTULO 6.- “Acompañarte siempre, a ti que me guías”

CAPÍTULO 6.-
“Acompañarte siempre, a ti que me guías”

Pasadas las nueve y media de la mañana tomo una decisión que resultará vital. Decido entrar en la Basílica para vivir desde el interior los momentos previos a la salida de la imagen de la Virgen para el Traslado. Una espera en dos fases con una hora por delante que se concreta en apenas dos o tres fotografías. Previamente la imagen peregrina de la Virgen había sido bajada por un grupo de seguidores desde su lugar reservado habitual hasta situarla delante de la capilla de San José y quedándose muchos de ellos rodeando el anda hasta el final; al llegar, junto a ella ya están ubicados en una piña el conjunto de los eixidors, con su característica camiseta naranja cada vez más moderna. Es tiempo de instrucciones, preparativos y también de meditación personal, si bien resulta complicado ese tiempo de silencio respetuoso que se pide desde la organización y no todos cumplen.


Son las diez y las puertas se abren. Una avalancha invade el espacio restante y durante media hora la Virgen recibe muestras de cariño y devoción. Es la previa de lo que será cada paso posterior en el traslado.


Y llega la hora. Nuevamente las nueve campanas de la catedral realizan volteos generales para anunciar la salida de la imagen, como harán al llegar a la calle del Miguelete y cuando la Virgen llegue a la catedral. Mi ubicación a las diez y media es ya en el exterior, a pocos metros de la puerta de la Basílica por la que sale la Virgen en medio de una explosión de júbilo. El manto azul y el sol de la mañana se funden en el gozo  de tantas personas que desean acercarse, tocarla, expresarle sentimientos de un año esperando ese momento tan especial. Es el Traslado desde el santuario hasta la catedral, rodeando la plaza por detrás de la fuente, calle del Miguelete hacia abajo.


Un primer instante con mucha tensión en el que veo peligrar mi integridad por estar demasiado cerca del grupo principal. La cámara y los disparos en ráfaga sin mirar muestran cómo fue el inicio, si bien pasados esos larguísimos segundos todo se reorienta de forma positiva. La distancia de seguridad que me marco resulta casi siempre excesiva y el corazón me pide acercarme una vez y otra a la Virgen: capto algunas imágenes de ensueño que ya son historia personal de la fiesta.


Cuando paso bajo la gran torre campanario de la catedral rememoro años de balcones diversos, fotografías con multitudes aclamando a la Virgen con pétalos y versos de encanto mariano. Ahora yo estoy aquí, lo más cerca que puedo y la veo entrar a pocos metros por entre las rejas de la Puerta de los Hierros: estoy cumpliendo un sueño, porque mi postal histórica desde lo alto en ese mismo sitio queda superada por la fotografía de la Virgen y a su lado el Miguelete hasta el cielo.


Queda el momento culminante, ya vivido con la imagen peregrina en muchas parroquias y poblaciones valencianas: la entrada hasta el altar mayor. Pero en este caso se trata de la Seo, la casa principal, y la experiencia se multiplica hasta llegar a una plenitud sin palabras. El Traslado ha sido rápido y sin incidentes, bien coordinado, con la dignidad que merece la Mare de Déu que ya está situada en el altar de la catedral, que está llena como nunca.



Hacia las doce del mediodía, tras ser aclamada por una multitud tras la mesa del altar mayor durante muchos minutos, la Virgen preside la eucaristía que celebra el arzobispo Carlos Osoro. Sigue siendo María a los pies de la Cruz y Madre de los Desamparados como propuesta para la vida cotidiana. Ella, a quien vale la pena acompañar donde vaya; porque siempre tendrá el acierto de indicarnos en el momento preciso: “Haced lo que Él os diga”.




DIARIO DE AMPARO Y DEVOCIÓN - CAPÍTULO 5.- “Con la mirada de un niño”

CAPÍTULO 5.-
“Con la mirada de un niño”

Son las 3 de la madrugada y desde hace varias horas las puertas de la Basílica están colapsadas de personas que esperan la ansiada apertura. Mis fotografías desde la plataforma donde tuvo lugar el concierto son un testimonio de ilusión, confianza y tesón porque esta espera es voluntaria y con un motivo tan justificado con admirable. Aunque contaba con acceso privado siguiendo el horario oficial, por esta vez decido acompañar a los primeros en la puerta más cercana y cuento con su valorada acogida. 


Aún falta una hora y esta vivencia es de lo más bello que voy a recordar de este año. Ante la puerta cerrada, de forma espontánea varias personas entonan cantos y poemas a la Virgen que escucha –sin duda- a través del muro. El tiempo se acorta en cada loa a la “Perla del Turia”, cada vítore a la patrona que al unísono todos proclaman. Dejo constancia aquí de que yo hice mi humilde aportación relacionando a San Vicente Ferrer con la Mare de Déu y todo el mundo aplaudió a ambos.


Momentos de tensión cuando se cumple la hora y las cuatro puertas dejan paso a las carreras para tomar la mejor posición. En mi caso decido el lugar óptimo frente al altar y ante la mayoría de la gente. Siento que ese espacio estaba reservado para mí y ante el tapiz que oculta la imagen aún por un tiempo le doy gracias a la Virgen.
Comienza la espera repleta de aclamaciones, poesías, cantos y gritos por la Mare dels valencians y sin dejar sitio al silencio, uno tras otro cada verso de amor y fervor al mismo tiempo. El cansancio no deja de avisar, pero la voluntad de estar presente y captar imágenes a cada segundo supera cualquier flaqueza. El disparador automático y el monopie elevado me permite llegar a todas partes.


Emoción sin medida cuando llega la descoberta de la imagen. Yo la contemplo con la mirada de un niño, inocente y admirado por apreciarla con tanto privilegio y un gran deseo de felicidad. “Dios mío, qué bonicas es “, exclama una garganta casi rota justo a mi lado. El clamor llena la Basílica en un ambiente indescriptible. Ya estamos contigo, María; sin duda ha valido la pena.


Son las 5 cuando el vicario general, Vicente Fontestad, preside con un buen número de sacerdotes la eucaristía de la madrugada. Su homilía sobre la Virgen como estímulo desde su “sí” a los pies de la Cruz conforta los corazones dilatados de cientos de devotos que tanto admiran a la primera cristiana también en Valencia.

Mi compromiso de enviar fotografías -para que la agencia de noticias AVAN pueda distribuirlas a los medios de comunicación a primera hora del día- me obliga a regresar a mi estudio doce horas después. Son las siete y cuarto cuando cumplo mi cometido; apenas quince minutos para unos ejercicios de estiramiento en casa, un desayuno consciente y estimulante, revisión del equipo y nuevo a la calle.


Tomo conciencia de que ya es de día en la jornada de la fiesta grande. Las campanas de la catedral ya han realizado el "toque del alba". La Missa d´infants ha perdido la tradición de multitud de coros infantiles para cantar a la Virgen en la eucaristía de las 8 de la mañana. Preside el arzobispo Carlos Osoro, concelebran obispos y sacerdotes; presentes las máximas autoridades municipales y autonómicas, acompañan invitados de excepción y miles de personas devotas como desde antaño. 


En el centro de la zona reservada está Claudia Villodre con su corte, que al finalizar la misa rezará en nombre de todos los niños y protagonizará una ofrenda floral ante el altar. Destaco la homilía del prelado sobre la Virgen como Madre de la Humanidad en Juan, el discípulo amado que nos representa en la acogida y el amparo mariano. También la carta del Papa Francisco, leída por el rector de la Basílica Juan Bautista Antón, para reconocer la labor histórica de la Archicofradía de la Virgen en estos 600 años que cumplirá el próximo 1 de agosto. 


DIARIO DE AMPARO Y DEVOCIÓN - CAPÍTULO 4.- "Descubrir la Belleza de María"

CAPÍTULO 4.-
"Descubrir la Belleza de María"

Ciertamente Dios es Bondad, Verdad y también Belleza. Desde hace ya muchos años confieso que mi vocación es descubrir este último aspecto de la Creación y del entorno que el Eterno Padre ha puesto en el mundo. En mi proyecto “Amparados por María “(mayo 2009) me propuse dejarme guíar por la Madre para caminar por esta senda.
Son las 11 de la noche y he vuelto a cumplir –un año más- la tradición de cenar con mis amigos los vecinos de la calle de Avellanas en una de las casas más agradables de este entorno que descubrí hace ya quince años. Afronto la noche con la certeza del cariño familiar que esta gente me dispensa y que trato de compartir en  mis relaciones personales durante la fiesta.


Junto al tapiz de Galbis actúa la Banda Municipal con su concierto nocturno. Dirige desde hace algunos años Fernando Bonete, a quien admiro por su labor musical. La noche acompaña y el público es siempre fiel; mis fotografías desde el escenario permiten una visión particular, la del artista de la última fila.


Cercana la medianoche llega el primer aviso del castillo. El paso acelerado que me impongo por la calle de Navellos me da una visión de la gente que transita en ambas direcciones para cumplir con todo el programa festivo.  Los fuegos artificiales en el cauce del río, zona Torres de Serranos, a cargo de la Pirotecnia A. Zarzoso son una nueva muestra de arte –la belleza de la pirotecnia- que en forma de luz y color puedo admirar desde la pasarela que sustituye al antiguo pont de fusta.


No hay tiempo para el descanso porque comienza en la plaza de la Virgen la gran dançà en honor a la patrona. De nuevo tabalet i dolçaina en gran número marcan el paso a Carmen Sancho (Fallera Mayor de Valencia), su corte de honor y una multitud de colectivos tradicionales que en pocos minutos ya ocupan la gran explanada con el límite de la fuente. Destaca la cobertura mediática, como pocas en las fiestas valencianas; yo en mi caso capto lo esencial para mi crónica personal y mejorar el archivo fotográfico.
Que la noche es joven puede verse en cómo la gente no se marcha porque al baile por la Virgen le sucede una muestra d´albaes que la Associació de Cant Valencià protagoniza cada año. Su colaboración, así como la de la Federaciò de Folclore de la Comunitat Valenciana debe ser destacada en este relato.



María, Virgen de los Desamparados, inspira estas muestras de arte que cada corazón regala y son Belleza en su esencia. 

13 de mayo de 2014

DIARIO DE AMPARO Y DEVOCIÓN - CAPÍTULO 3 “Luminaria en la espera de la noche”

CAPÍTULO 3
“Luminaria en la espera de la noche”

Sábado 10.
Es momento de entrar en la Basílica para gestionar un encargo oficial que he preparado con humildad. La propuesta era de ésas que hay que cumplir por amor a Ella y la aceptación de mi proyecto ha sido un inmenso regalo para seguir en camino.
 Son las siete y media de la tarde y con el permiso logrado subo al segundo piso, claramente a un lugar de privilegio. Comienza ese momento que anhelo cada año y soy testigo cercano de cómo la singular maestría de David Morales, premio nacional y organista oficial de la Basílica, permite que el nuevo órgano estrenado ayer en las Vísperas luzca sus notas solemnes en honor de la patrona.

David Morales durante la Salve
Con esa propuesta de música celestial, la Escolanía y los antiguos escolanes dirigidos por el maestro Luis Garrido logran crear el entorno más emotivo que pueda imaginarse: es la Salve solemnísima que envuelve este santuario mariano hasta rozar la bóveda de Palomino.


He podido captar imágenes de lo alto y también junto a los escolanes. El arzobispo de Valencia Carlos Osoro da una emotiva bendición y –siempre tan cercano- saluda a los niños de la Escolanía.


Muy cerca, en el exterior, han mostrado su participación activa en la fiesta las campanas de San Martín, San Esteban y San Sebastián, volteadas a mano por Mestres Campaners que, al finalizar las vísperas, las han dejado invertidas hacia arriba en señal de fiesta.

detalle en un horno de la Calle de Caballeros

Junto a la Puerta de los Apóstoles de la Catedral se halla instalada la paraeta solidaria que la Hermandad de Seguidores de la Virgen mantiene todo el fin de semana -y tantos domingos cuando el buen tiempo acompaña- para recoger fondos como patronos de la Fundación Maides. Detalles de todo tipo (también mis fotografías y postales marianas) como reclamo para invertir de corazón en aquella obra humana y divina que el padre Jofré promovió hace más de seis siglos.

Ya es entrada la noche y la plaza de la Virgen tiene un ambiente singular, puedo percibir que para todos es un tiempo diferente donde el sentimiento prevalece, hay encuentros casuales con amistades de siempre, el tiempo no tiene medida y las calles sin tráfico permiten descubrir escaparates dedicados a  Ella. Siento que María es la única luminaria en la noche valenciana en torno a su espacio sagrado que por muchas horas nos convoca a tantos devotos.